29/03/2024
¡Oh gloriosa cruz! Esta me habla de mi culpa y la justicia que merecía, pero también me anuncia de Aquel que se hizo cargo de mi deuda. He recibido la justicia imputada de Jesús y no la mía. Él recibió el golpe de la ira del Padre solo por salvarme aunque nunca me interesé por él. Nunca hice algo bueno, ni lo busqué, más él me amó y me ha presentado al Padre como si yo nunca hubiera roto un plato. Salí ileso, gracias a su bendito beneplácito y eterno amor por mi.
"En Él tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia que ha hecho abundar para con nosotros..." Efesios 1:7-8 NBLA