01/05/2024
Hay veces que nos sentimos tan cargado y tan cansados que solo necesitamos arrojarnos a los pies de Jesús, igual que lo hizo la mujer "pecadora" de Lucas 7:37-50
Dice la palabra que ella llorando se arrojó a los pies del maestro y, pensando yo acá que en muchas ocasiones me he sentido igual que esa mujer, despues de todo, dice la biblia que todos somos pecadores (Romanos 3:23), y he tenido que lanzarme a los pies de mi Padre, un padre que me ama y que NO me ve como una "pecadora" al contrario me ve con sus ojos de amor, me ve como a su hija muy amada, por que Él NO rechaza un corazón arrepentido y quebrantado (Salmos 51:17).
A Sus pies encuentro Paz, a Sus pies encuentro perdón, a Sus pies encuentro amor, a Sus pies encuentro salvación.
En una ocasión iba de camino con mi esposo y tenía puesto un CD de música cristiana variada, llevaba algunos meses de haber reconciliado mi vida con Jesús y de momento comienza una alabanza que Dios usó para restaurarme y sanarme y dice así;
Cuando el mundo te inunda de fatalidad
Y te agobia la vida con su mucho afán
Y se llena tu alma de preocupación
Y se seca la fuente de tu corazón
Cuando quieres huir porque no puedes más
Porque solo te sientes entre los demás
Y no hay más en tus ojos brillo y emoción
Y se cierra tu boca porque no hay canción
Puedes sentarte a sus pies
Y de sus manos beber
La plenitud que tu alma necesita
Puedes sentarte a sus pies
Y cada día tener
Una nueva canción y nueva vida
A sus pies hay paz
Gracia y bendición
A sus pies tendrás
Luz y dirección
La plenitud en Él
Nunca se agotará
Puedes descansar
En Su presencia
Mientras esta alabanza sonaba era como si yo estuviera, literalmente, arrojada a los pies de Jesús, el Espíritu Santo comenzó a trabajar en mi corazón ❤️ y comencé a llorar y a llorar, y llorar, no podía parar de llorar, mi esposo repetia la canción y Dios seguí trabajando en mi interior, es que a veces nos hemos ensuciado tanto que lo único que nos limpia es el rio de agua viva que fluye del Espiritu de Dios y limpia nuestro espiritu, ese día Dios me sanó, me restauró, me limpió, sentí, al igual que a aquella mujer "pecadora", que mi pecado era perdonado.
No importa hasta donde hayas llegado, hoy puedes arrojarte a los pies de Jesús donde encontrarás amor, perdón, restauración y una vida plena y abundate en Él.
Pensando yo acá con Zory...
01/05/ 2024 12:53 am