05/05/2026
LA OBRA DE ANTONIO PUJIA VIVE EN FLORESTA
El taller de Antonio Pujia, emplazado en el porteño barrio de Floresta, volvió a abrir sus puertas. Aquel rincón humilde donde el maestro moldeaba cera y soñaba en bronce, se convirtió en una casa que despierta. En el evento de prensa realizado en “Simple El Atelier”, con más de 380 metros cuadrados cubiertos y un pulmón de manzana lleno de plantas y árboles centenarios, se presentaron obras inéditas que nadie había visto fuera del ámbito íntimo del taller: joyas en plata, mini esculturas, y piezas de gran formato en arcilla, yeso y cemento. A la hora de los discursos, la emoción se hizo presente. Su hijo Sandro Pujia contó que “la relación de amor que construí con mi padre no se detiene jamás: Se transforma y encuentra nuevas formas de manifestarse. La apertura de este espacio, en la misma casa donde durante tantos años él y yo trabajamos juntos, es parte de ese movimiento continuo. Que su obra vuelva a habitar su lugar de origen abre una posibilidad significativa: no sólo preserva una memoria, sino que la proyecta hacia el presente” A su lado, Pablo Queijas, su último discípulo, recordó anécdotas de Pujia. Habló de las manos ásperas de Antonio enseñándole a pulir una joya, del silencio cómplice del taller al caer la tarde,y del olor a cer. Tambien recordó a los vecinos que lo vieron trabajar, los chicos que se asomaban a la puerta, el eco de una ciudad que pasaba de largo mientras él seguía creando. Julieta Samamé, manager del espacio, lo resumió así: “Este lugar es el resultado de años de puesta en valor de una propiedad que necesitaba volver a ser foco de creación. Hoy es un espacio donde conviven historia, obra y nuevas experiencias en diálogo permanente”.