27/05/2026
Ferrari presentó su primer vehículo 100% eléctrico, el Ferrari Luce, y el internet hizo lo que mejor sabe hacer: comportarse como una reunión familiar en Navidad después de dos copas. Mitad fascinación tecnológica, mitad indignación religiosa.
El Luce es un Ferrari completamente eléctrico de más de €550,000 euros, con más de 1,000 hp, cuatro motores eléctricos, 0-100 km/h en 2.5 segundos y autonomía superior a 500 km. También es el primer Ferrari de 4 puertas y 5 plazas. Ahí empezó el drama.
Las acciones de Ferrari cayeron entre 6% y 8% tras la presentación. Muchos inversionistas y analistas sintieron que el diseño se alejaba demasiado de la esencia clásica Ferrari. Algunos compararon el auto con un Tesla o incluso un Nissan Leaf “premium”. Una comparación que en Maranello seguramente provocó que alguien aventara un espresso contra la pared.
Los expertos están divididos:
* Algunos creen que Ferrari está haciendo lo correcto al entrar al mundo EV antes de quedarse atrás frente a marcas chinas y tecnológicas.
* Otros opinan que Ferrari corre el riesgo de perder lo que hace especial a la marca: el sonido, la sensación mecánica y el carácter emocional del motor a combustión.
Incluso Luca di Montezemolo, ex jefe histórico de Ferrari, dejó entrever que veía el proyecto como una traición a la identidad tradicional de la marca. Y cuando un ex Ferrari te mira decepcionado, debe sentirse como si Enzo Ferrari mismo bajara del cielo a apagarte el coche.
Los clientes tradicionales reaccionaron con bastante frialdad. En redes sociales hubo críticas fuertes al diseño y al concepto de un Ferrari “silencioso”. Pero también existe otro grupo de compradores más jóvenes, tecnológicos y millonarios de Silicon Valley o China que sí podrían enamorarse de un Ferrari eléctrico ultrarrápido y exclusivo.
Lo interesante es que Ferrari no está apostando todo al EV. Ya redujo su meta de electrificación para 2030 y planea seguir vendiendo motores a gasolina e híbridos durante muchos años. Básicamente dijeron: “tranquilos, fanáticos del V12, todavía no vamos a desconectar el alma”.