12/10/2026
En México hay una ciudad maya a la que todavía se entra por su puerta original.
Es Ek' Balam, que en maya significa jaguar negro, y está en el municipio de Temozón, a 30 kilómetros al norte de Valladolid, Yucatán.
Para llegar al centro de la ciudad hay que pasar entre dos murallas y cruzar un arco de piedra exento, que era la entrada formal al recinto. Es el que aparece en la foto.
Ese arco es un arco maya, y funciona distinto al europeo. No tiene clave ni dovelas. Las hileras de piedra se van recorriendo hacia adentro, una sobre otra, hasta que se juntan arriba.
La ciudad estuvo habitada desde el Preclásico y llegó hasta la época colonial, pero su esplendor ocurrió entre los años 770 y 896, es decir los siglos VIII y IX.
En ese periodo fue la capital del reino de Talol y rivalizó con Cobá por el control del oriente de la península.
De todo lo que se conserva, la Acrópolis es lo que detiene a cualquiera. Mide 32 metros de alto y más de 140 de largo, y es de los edificios mayas más grandes de Yucatán.
En su cuarto nivel está la fachada que le dio fama al sitio: una portada en forma de fauces abiertas, con los colmillos tallados en estuco, que representa la entrada al inframundo. A los costados, en el friso, hay figuras aladas.
Adentro se halló la tumba del gobernante Ukit Kan Le'k Tok', con una ofrenda de más de 7,000 piezas de co**ha y caracol.
También están el Palacio Oval, de esquinas redondeadas y poco común en el mundo maya, el Juego de Pelota y las Pirámides Gemelas.
Y algo que importa: en Ek' Balam todavía se puede subir a la Acrópolis. En Chichén Itzá y en Uxmal ya no.
¿Subirías los 32 metros o te quedarías abajo mirando?