09/07/2026
La semana pasada, sin una razón en especial, me dio por volver a escuchar a Bonnie Tyler. En especial Holding Out for a Hero.
La repetí unas seis veces ese mismo día mientras desarmaba el taller.
Y no fue precisamente por la letra.
Fue por todo lo que transmite la música. Esa batería, esos sintetizadores, la fuerza con la que entra su voz... esa sensación épica que te llena de energía y te hace querer seguir adelante.
Hay canciones que no necesitan contar exactamente lo que estás viviendo; basta con cómo están construidas para cambiar por completo tu estado de ánimo.
Hacía mucho que no la escuchaba, y terminé recordando lo poderosa que era su voz y lo bien que envejecieron sus canciones. Podrán pasar décadas, cambiar la tecnología, los formatos o la forma en que escuchamos música... pero hay canciones cuya interpretación, arreglos y producción siguen provocando exactamente la misma emoción desde la primera nota.
Hoy me enteré de que Bonnie Tyler se nos adelantó. Qué triste noticia.
Hay artistas que no necesitan seguir encabezando las listas para convertirse en parte de nuestra vida. Sin darnos cuenta, terminan siendo el soundtrack de una etapa, de un viaje, de una persona o incluso de un día cualquiera.
Los buenos músicos se nos siguen yendo, pero qué fortuna haber vivido en una época en la que pudimos disfrutar voces como la suya y talentos verdaderos!
Quizá por eso nunca he sentido que mi trabajo sea instalar bocinas.
Lo que realmente me apasiona es ayudar a que una canción vuelva a provocar exactamente la emoción que quienes la crearon quisieron transmitir. Que una batería vuelva a estremecer, que una guitarra vuelva a emocionar, que una voz vuelva a erizar la piel y que cada pequeño detalle llegue a nuestros oídos como fue concebido.
Las bocinas, los amplificadores, los DSP y todo lo demás... solo son el medio.
La música siempre ha sido el verdadero destino.
Descanse en paz, Bonnie Tyler.
Gracias por dejarnos canciones que seguirán sonando mucho después de nosotros.