22/10/2025
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En esta imagen vemos un momento único dentro de la fábrica de Volkswagen en plena época dorada del “escarabajo”: la etapa donde las carrocerías ya pintadas viajaban suspendidas por rieles aéreos para ser ensambladas sobre el chasís.
Este sistema fue una de las claves que convirtió al Vocho en un fenómeno mundial, permitió producirlo a gran escala sin perder calidad, optimizando cada metro dentro de la planta. Las carrocerías llegaban “pelonas” pero listas para recibir salpicaderas, defensas, faros y más adelante cableado, interiores y cristales.
Durante estos años, Volkswagen dio el salto definitivo de una fabricación casi artesanal a una producción verdaderamente masiva, construyendo más de un millón de unidades por año y abriendo el camino para su expansión a otros países, incluido México, donde este mismo proceso sería replicado en Puebla tiempo después.
Detrás de cada vocho que vemos hoy rodando, guardado o restaurado, hubo toda una coreografía industrial perfectamente sincronizada… y millones de historias que comenzaron justo aquí: colgando del riel, esperando su turno para convertirse en el auto más querido del mundo. 🛠️🐞✍De Tocho Morocho