21/11/2012
ESTUDIO DEL RACE Y GOODYEAR
Preocupante auge de las ruedas de segunda mano
La acuciante situación económica ha hecho que pasemos de ser un país exportador a otro demandante de neumáticos de segunda mano del resto de Europa, una peligrosa tendencia.
Si en el año 2008 hubiéramos realizado una búsqueda en internet bajo la premisa “tiendas de neumáticos de segunda mano”, el buscador más famosos de la red nos hubiera devuelto en torno a 16.500 resultados de acuerdo a esos parámetros. Esa misma búsqueda llevada a cabo hoy en día arroja más de 92.000 referencias a este tipo de negocios que han crecido como las setas al calor de la necesidad económica de unos usuarios que cada vez tienen menos recursos y necesitan ahorrar como sea. Pero este es un clarísimo ejemplo de que “lo barato sale caro”.
El Real Automovil Club de España (RACE), en colaboración con Goodyear ha llevado a cabo un estudio para conocer en profundidad el alcance real de este nuevo paradigma y cuáles son sus principales repercusiones, y los datos son contundentes. La creciente demanda de este tipo de ruedas nos ha llevado a un aumento del 60% de las importaciones de neumáticos usados en los últimos 4 años, siendo Alemania el principal mercado donante por las diferencias de regulación que su ley impone (3,6 frente a 1,6mm de profundidad mínima en el dibujo), y este hecho supone un peligro para nuestros conductores.
Del análisis del estado de los neumáticos en las inspecciones técnicas de vehículos, se desprende que casi 825.000 turismos estarían circulando con defectos graves, una cifra realmente muy importante teniendo en cuenta que las ruedas son un elemento fundamental de nuestra seguridad en carretera. De hecho, en los accidentes con víctimas, si nos centramos en aquellos donde se ha podido detectar algún defecto en el vehículo como posible causa del siniestro, aquellos donde ha existido un defecto en los neumáticos representan 3 de cada 4.
Solución ineficiente
Sin embargo las ruedas usadas no son la panacea. Aun cuando un neumático de segunda mano se encuentre en buen estado y no presente defectos aparentes, existe siempre una pérdida de prestaciones. Cada vehículo desgasta el neumático de manera diferente, por lo que instalar una rueda que ya se ha amoldado al desgaste de otro coche produce siempre comportamientos anómalos como vibraciones, desgaste prematuro e irregular, menor estabilidad y un notable incremento de la distancia de detención.
Pero el principal problema del neumático de segunda mano es que nunca se llega a conocer su pasado ni el uso que se le ha dado, pudiendo proceder de coches siniestrados y presentar daños en su compleja estructura interna. Tampoco se conocerá las situaciones de almacenaje que ha tenido en el ínterin, un aspecto muy relevante que afecta a la conservación y a las propiedades de sus compuestos y por tanto a su adherencia.
Lo que es más concluyente, estas ruedas usadas se compran al fin y al cabo para ahorrar, y aunque el precio de un neumático de segunda mano sea inferior a priori, si tenemos en cuenta que también la profundidad de banda de rodadura es menor, realmente no existen grandes variaciones en lo que se paga por cada milímetro de banda de rodadura utilizable. De hecho en la mayoría de los casos, comprando ruedas con menos de la mitad de su vida útil restante, que son las más comunes, resultará más caro proporcionalmente.