21/01/2022
El año de la esperanza
Cuando venimos de unos tiempos aciagos solemos decir, por aquello de encontrar el ánimo necesario, que ya no se puede ir a peor y que solo nos queda remontar, mejorar, ir hacia arriba. Con todo lo que nos ha sucedido últimamente tal vez lo mejor sea potenciar nuestra capacidad de soportar, y sortear, las piedras del camino. Sin duda es lo más apropiado con la que está cayendo. Otra cuestión es que seamos capaces de conseguirlo a la vista de las señales que nos da el día a día.
Mal empezamos si ponemos la televisión y nos encontramos con escalofriantes cifras de contagios, incidencias por cada mil habitantes y ocupación de las UCI o saturación de la sanidad pública que claman al cielo. Nos resulte o no cargante después de años conviviendo con la situación, es lo que hay y no nos queda otra que convivir con ello. Pero hablamos de poner la tele y encontrarnos con la realidad, esa por la que nos quieren inducir para convencernos de que “todo está bien” o que “todo está mal”, según sean los designios de quien pilote la nave del medio en cuestión. Sin embargo, hay otras noticias que “son lo que son” porque las imágenes que la contienen no pueden ser otras o, como diría aquel periodista deportivo, “son notarias de la actualidad”. Un año más encontramos en el informativo de turno a un grupo en moto que va dando acelerones por la noche mientras la gente aplaude a pie de carretera. Esa es la imagen del que va sobre dos ruedas en nuestro país y no precisamente la que los medios difunden de manera interesada por el motivo que fuere. Lo que hay.
Si este es el año de la esperanza porque, entre otras cosas, no nos queda otra que positivar lo negativo, veamos entonces con espíritu alentador la temporada que se nos avecina a pesar, como muchos dicen, de la ausencia de figuras en el panorama deportivo como el irrepetible Valentino Rossi. Otros tomarán el relevo, es ley de vida. Sin ir más lejos, queda pendiente la recuperación total de Marc Márquez, predestinado a darnos muchas más jornadas de gloria por otras tantas temporadas que le quedan al piloto de Cervera. Como Marc, la moto necesita referentes con una imagen pública correcta, referentes válidos y capaces de acercarnos a la sociedad como individuos con retos, superaciones y, por supuesto, respeto a los demás.
Comenzamos, por tanto, un año con hitos superados como el de la primera victoria de una marca española en el prestigioso Dakar. En las décadas de historia que ya atesora el raid más conocido del mundo han sido varias las marcas españolas participantes, incluso algunas con victorias en categorías tipo “maratón” como la desaparecida Merlín con Jordi Arcarons a los mandos. Otras como OSSA o Rieju no han corrido la misma suerte, aunque si bien la primera ya es historia por el “cuidado” que se le otorgó a la industria nacional tiempo atrás, Rieju al menos dispondrá de más opciones para lograr enormes gestas en una prueba de la relevancia del Dakar, o eso esperamos. De entrada y justo en el mes que abre el año, ya tenemos a la española GasGas como campeona del Dakar 2022. ¿Veremos también el nombre de la firma gerundense en las primeras posiciones del mundial de velocidad? Sería el espaldarazo definitivo a un sector que, como los referentes personales, también necesita otros de ámbito comercial para dar ese empujoncito tan necesario en busca del reto que supone situar la moto en los lugares que merece por tradición y, cómo no, por méritos propios, dentro de nuestras fronteras.