25/05/2026
La niebla no solo reduce la visibilidad: también altera la percepción de velocidad, distancia y profundidad. Por eso, manejar en estas condiciones requiere más anticipación, suavidad y lectura del entorno.
Algunos puntos clave para una conducción segura con niebla:
Reducir la velocidad progresivamente.
Aumentar la distancia con el vehículo de adelante.
Utilizar luces bajas y antiniebla si el vehículo las posee.
Evitar luces altas: generan reflejo y empeoran la visibilidad.
Guiarse por las líneas laterales del camino, no por las luces del vehículo de adelante.
Evitar maniobras bruscas de volante o frenado.
Si la visibilidad es prácticamente nula, buscar un lugar seguro para detenerse fuera de la calzada.
Muchos conductores subestiman la niebla porque “todavía se ve un poco”, pero el problema aparece cuando el tiempo de reacción ya no alcanza.
Conducir bien en baja adherencia o poca visibilidad no depende de reflejos rápidos: depende de anticiparse antes de que el problema ocurra.