22/06/2025
Cuatro días después de volver con la Caddy tras 5200 km de ruta, tocaba lo más bonito: parar y compartir.
Nos hemos juntamos sin plan, sin más motivo que vernos. Ellos querían saberlo todo —cómo fue, qué pasó, qué se sintió— y yo necesitaba contarlo. Porque al final, lo vivido no está completo hasta que se comparte con los tuyos.
Entre risas, preguntas y almuerzo de por medio, entendí algo muy simple: qué suerte tener cerca a personas que no solo entienden tu pasión, sino que la sienten contigo:
Gracias por estar ahí, por la charla, por celebrar lo que significa cumplir un sueño. Porque estos momentos, aunque parezcan sencillos, son los que de verdad hacen grande el camino.